
Una buena razón para no votar es que viendo el estado actual de la sociedad (con mucha desigualdad y marginación), no legitimarlos a los partidos políticos en las internas sería como decirles “de todo lo que han hecho no nos gusta el resultado”.
Una para votar es que la democracia representativa es aparentemente hasta ahora “la mejor” manera de organización humana “que ha aparecido” y cuanto más participativa sea, cuanto más las personas se hagan cargo y la cuestionen mejor resultará. Y si se la quiere descentralizar el camino será elegir a los que lo proponen, si es que hay.
Otra para no votar es que el problema principal que aqueja a la sociedad es este capitalismo que mercantiliza la vida y difícilmente se pueda cambiar por algún nuevo sistema económico en este contexto internacional capitalista, sea cual sea el presidente.
Votar es importante porque los resultados de las elecciones internas (al igual que las nacionales) deberían reflejar corrientes de opinión de la ciudadanía. Y si los inconformes se abstienen, los conformes saldrán fortalecidos.
Una para votar es que la democracia representativa es aparentemente hasta ahora “la mejor” manera de organización humana “que ha aparecido” y cuanto más participativa sea, cuanto más las personas se hagan cargo y la cuestionen mejor resultará. Y si se la quiere descentralizar el camino será elegir a los que lo proponen, si es que hay.
Otra para no votar es que el problema principal que aqueja a la sociedad es este capitalismo que mercantiliza la vida y difícilmente se pueda cambiar por algún nuevo sistema económico en este contexto internacional capitalista, sea cual sea el presidente.
Votar es importante porque los resultados de las elecciones internas (al igual que las nacionales) deberían reflejar corrientes de opinión de la ciudadanía. Y si los inconformes se abstienen, los conformes saldrán fortalecidos.
