viernes 28 de agosto de 2009

G - Percepciones (2) - 24/8

Hace un tiempo el PN realizó varias críticas a políticas llevadas a cabo por el gobierno lo cual fue respondido con mucha fuerza por parte de integrantes del gobierno y del FA hasta que cesaron las críticas.

Astori está guardado a la fecha. Realizó sus críticas a la oposición hace semanas y luego se “retiró de escena”. Se espera una vuelta al ruedo con fuerza y dura con los partidos tradicionales.

Lacalle se muestra muy de acuerdo con elementos del gobierno de Vázquez y le dejó el lugar a Larrañaga de criticar a Mujica. En el momento se pone el acento en Mujica y no en el gobierno llevado a cabo por el FA. Esto último es esperable que se mantenga.

Mujica se volcó hacia el centro y pone énfasis en la complementariedad con Astori y en el FA como herramienta. Suele salirse del libreto de candidato a la presidencia lo cual el PN materializa en críticas.

Bordaberry se muestra como pragmático y de varias maneras busca votos tanto del FA, como del PN, como de gente del deporte. Está manteniendo un discurso aburridamente repetitivo.

Rodríguez tiene sus críticas dirigidas al FA y a que el FA dejó de ser la izquierda que era con el gobierno de Vázquez.

Mieres: críticas (no tantas) para ambos lados, pelea ciertos votos con Bordaberry.

martes 18 de agosto de 2009

H - Profesionalismo Político


¿Por qué en la política un alto porcentaje de los uruguayos se identifica con un partido político como si los colores, los jingles o una foto debieran ser defendidos a toda costa?

La respuesta puede ser que los políticos son los que buscan la vena sensible de los votantes, alejándolos de la razón para evitar las complicaciones de tener que presentar ideas coherentes y meditadas. Un alto porcentaje de los discursos se basan en gritar cada dos o tres frases el nombre del partido o de algún caudillo que emocione, similar a los cantos de las hinchadas en el estadio.

¿No deberíamos exigir un profesionalismo mucho mayor de nuestros políticos? Exigir que se presenten propuestas, ideas y soluciones, avalando las mismas con gestiones pasadas.

En todos los razonamientos y ciencias se usa la experiencia previa como referencia, los hábitos de las personas son difíciles de cambiar especialmente en plazos cortos de tiempo. Desde el retorno a democracia hemos tenido gobiernos de los tres partidos grandes, por lo que podemos evaluar el rendimiento de los mismos, a nivel local, departamental, nacional…

Deberíamos contar con herramientas claras y objetivas que nos den números de los resultados, en el más amplio posible espectro y relacionando por ejemplo legislaciones y sus efectos en los años siguientes, aciertos y errores en políticas y decisiones, para cuantificar el rendimiento y elegir al mejor, no al que nos caiga bien.

Las empresas del mundo entero seleccionan a su personal por su capacitación y avales que tengan de su desempeño en el pasado. Nadie contrata a una persona que ha fracasado en sus trabajos previos, por más que prometa que esta vez va a ser diferente.

Debemos llevar, y exigir, evaluaciones de rendimiento a lo largo de los años. Que cada político, si tanto quiere el cargo, muestre lo que ha hecho por el país para avalar su postulación. Al fin y al cabo estamos eligiendo servidores, empleados a los que les pagamos con nuestros impuestos.

lunes 3 de agosto de 2009

I - Una Sugerencia Despolitizada

Si un marciano encayara en Uruguay (podría ser en otros muchos países) y lee los programas de gobierno de los (o escucha a los) diferentes partidos políticos se encontraría con una grata sorpresa: a todos ahora les importa la justicia social (planes para ayudar a los más desfavorecidos, educación y salud más equitativas, etc.), alguna que otra cosa del medio ambiente, los beneficios para los pasivos (y si, hay que nombrarlos que cada vez son más), la transparencia (a esta altura ésta podría ser ya una política de Estado, todos la apoyan (que bueno, no?)).

Y así estamos; esas “semejanzas” condimentadas con la publicidad medio-masiva moderna electoral crean como una nube gris, en la cual es comprensible caer en la de “son todo lo mismo”.

Por eso, para aquellos cansados de la política, pero que quieren con su voto elegir (al menos) al menos peor, la siguiente es una sugerencia:

Como los elegibles y los votantes son personas de carne y hueso, con virtudes y defectos, una manera es ponerse a pensar y reflexionar sobre amig@s, person@s, escritores, cantautores, parientes (si es evitable mejor), compañer@s; y elegimos 3 (el número puede variar siempre y cuando sea impar).

No tres cualquiera. Tres que admiremos o compartamos o respetemos sus criterios. Sus actitudes, sus ideas, sus errores, su forma de vida, sus valores (no la $, sino valores solidarios, de respeto) son algunos de los elementos a tener en cuenta en la elección de las personas.

Luego investigamos por cual partido político canalizan ellos sus votos. Si además se puede incluir un “¿por qué?” en la investigación, el proceso resulta mucho más enriquecedor.

Y así, por mayoría simple, elegimos el color de nuestro voto y no nos metemos en esa nube gris sobre-mediatizada y difusa.

Votamos según nuestro criterio y según la calidad humana.

(*vale aclarar que si los elegidos son personas que no votan o votan en blanco, se debe repetir la elección nuevamente si es que se comparte la idea de que “si los inconformes se abstienen, los conformes saldrán fortalecidos”)