En unos cuantos países los procesos electorales en la democracia y su sobremediatización se asemejan a un concurso de baile al estilo de esos en los cuales se mandan mensajes de texto para elegir quien se queda o quien se va.Se puede hablar de la frivolización de la política y por lo tanto de la democracia. También de la poca profundidad de las discusiones o del sobrevalor de un titular con respecto a su contenido. Ni que hablar de la reproducción de información por parte de multimedios alevosamente de acuerdo a sus intereses. Y mucho entrecomillado barato en la TV que desfavorece el espíritu critico y consciente.
Es la cultura capitalista en la democracia. Oferta y demanda. candidato y voto.
En campañas electorales se hacen sondeos de opinión pública y se ven cuales son los temas claves, cuales son en los que hay que poner énfasis y cuales hay que evitar en los discursos. Y de acuerdo a eso, transcurren las campañas con publicistas contratados.
Dos ejemplos para bajar a tierra:
1ro. El caso chileno: se escucha decir que Chile es un país políticamente maduro. Que existen grandes consensos en cuanto al rumbo del país. Que no hay radicalismos viables, que la elección está entre centroizquierda y centroderecha.
Sin embargo, en Chile la cantidad de jóvenes de entre 20 y 30 años que no se inscriben para votar (lo cual se traduce en abstención) es abrumadora. Entonces ¿de qué consensos se está hablando?.
Otra muestra : el “tema” de los mapuches (lucha “indígena”) es tabú en la presente campaña electoral.
2do. El canal argentino TN (de los pocos argentinos que vemos en los cables uruguayos) es un lindo ejemplo de como usar el entrecomillado tendenciosamente, además de otros puntos “fuertes (o tristes)” de ese medio. Para comprobarlo basta con ver como manejaron la discusión sobre la productiva Ley de Medios. Tenían publicidades en donde, a lo Crónica TV, ponían en la pantalla bien grande “Con la ley mordaza este canal puede dejar de existir”. Bueno sería.