
La resolución tomada la semana pasada por el Consejo de Seguridad de la ONU de intervenir en Libia mediante el cierre del espacio aéreo y de bombardeos supuestamente dirigidos a objetivos militares afines al gobierno de Muammar el-Gaddafi sirve para analizar, una vez más, el mapa geopolítico mundial.
Hay varias cuestiones lamentables en el accionar de las distintas naciones más o menos involucradas en el conflicto libio. Nadie parece aportar lo necesario para dejar atrás la difícil situación que atraviesa este país árabe y africano al mismo tiempo.
Lo primero que surge es preguntarse porqué hoy existe una intervención militar de Naciones Unidas en Libia y hace unas semanas la comunidad internacional observó sin mover un ápice situaciones similares en Egipto y Túnez y que aún observa sin inmutarse situaciones similares en Bahréin y Yemen entre otros.
¿Por qué? La respuesta parece fácil. Libia tiene dos cosas que sus vecinos egipcios y tunecinos parecían no tener: control sobre una importante cantidad de petróleo que abastece a Europa y un líder crítico a los intereses de las potencias de occidente.
Esto lleva a que Francia y el Reino Unido, junto con los Estados Unidos se lancen a derribar a Gaddafi, embanderados bajo la consigna de liberar a un pueblo oprimido durante décadas. El accionar de estas potencias de occidente no sorprende, pero indigna y preocupa. Apenas unos años después de desmantelar Irak y Afganistán, ahora insisten en autoproclamarse como libertadores.
Atrás de París, Londres y Washington, van arrastrados el gobierno (ya es imposible llamarle socialista) de Zapatero en España y la mayoría de la OTAN. Sin poner ni un solo soldado, pero apoyando "moralmente", se suman gobiernos del barrio, como el de Chile y Colombia.
Pero en este caso, los reproches y las acusaciones no pueden ir sólo en una dirección. No se puede hacer la vista gorda sobre la actitud tomada por los gobiernos de las grandes potencias emergentes, supuestas portavoces de los países menos favorecidos. Tanto Rusia como China tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que podrían haber evitado sin problemas que las Naciones Unidas permitiera una intervención militar en Libia. Pero no lo hicieron. Se abstuvieron a votar, como si no quisieran hacerse cargo de un sí o un no. El orden mundial no cambia si las potencias emergentes, y sobre todo Pekín, insisten en no tomar cartas en asuntos relevantes. Claro, el hecho de que las empresas rusas y chinas hayan sido las que mayores ganancias obtuvieron a partir de la invasión a Irak y Afganistán (en muchos casos aún mayores a las que obtuvieron las empresas norteamericanas) puede haber pesado para que Moscú y Pekín miren para un costado.
Atrás de los dos gigantes emergentes se posicionaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la India y Brasil, que también se abstuvieron a votar en contra a la intervención militar pero que inmediatamente después reclaman que no se bombardeé Libia. Lula dice a los medios del mundo que "estas invasiones sólo ocurren porque la ONU está debilitada. Si la ONU tuviera una representación del siglo XXI y no del siglo XX, en lugar de mandar un avión a bombardear, hubieran enviado al secretario general para conversar". Esta afirmación no está dirigida a condenar los ataques a Libia (repito, Brasil se abstuvo de votar la resolución) sino a sumar argumentos para que Brasil pueda conquistar finalmente su parcela de poder en la ONU y se haga de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. Triste ver a los vecinos norteños hacer eso.
Por otra parte, una de las mayores potencias occidentales que también está ocupando un lugar en el Consejo de Seguridad es Alemania. A muchos podría sorprenderles que Berlín no haya votado a favor de la acción militar en Libia, pero a no confundirse. Son tiempos electorales en Alemania, una muerte de un soldado alemán podría incidir muy negativamente en la imagen del ya debilitado gobierno de la Canciller Ángela Merkel.
Queda por enumerar la posición de la Unión Africana de Naciones que reclamó el fin de la intervención militar y la instalación de una comisión negociadora. Una solución extremadamente pacífica, pero que no tendría cabida con la situación interna libia.
El ALBA, con Hugo Chávez a la cabeza apoya la iniciativa Africana y ha mostrado como ninguna otra nación el apoyo al gobierno de Gaddafi, un líder atornillado al poder, al que no le tembló la mano cuando tuvo que ordenar matar a sus compatriotas. Uno puede ser antiimperialista sin defender a figuras tan terribles como Gaddafi.
Finalmente, la Liga Árabe, que apoyó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, parece decidida a no obstaculizar el avance de las potencias occidentales en el norte de África, siempre y cuando el precio del barril de petróleo (principal producción de la región) siga subiendoa causa del conflicto. Triste, pero cierto.
Por Juan Pablo Méndez
Hay varias cuestiones lamentables en el accionar de las distintas naciones más o menos involucradas en el conflicto libio. Nadie parece aportar lo necesario para dejar atrás la difícil situación que atraviesa este país árabe y africano al mismo tiempo.
Lo primero que surge es preguntarse porqué hoy existe una intervención militar de Naciones Unidas en Libia y hace unas semanas la comunidad internacional observó sin mover un ápice situaciones similares en Egipto y Túnez y que aún observa sin inmutarse situaciones similares en Bahréin y Yemen entre otros.
¿Por qué? La respuesta parece fácil. Libia tiene dos cosas que sus vecinos egipcios y tunecinos parecían no tener: control sobre una importante cantidad de petróleo que abastece a Europa y un líder crítico a los intereses de las potencias de occidente.
Esto lleva a que Francia y el Reino Unido, junto con los Estados Unidos se lancen a derribar a Gaddafi, embanderados bajo la consigna de liberar a un pueblo oprimido durante décadas. El accionar de estas potencias de occidente no sorprende, pero indigna y preocupa. Apenas unos años después de desmantelar Irak y Afganistán, ahora insisten en autoproclamarse como libertadores.
Atrás de París, Londres y Washington, van arrastrados el gobierno (ya es imposible llamarle socialista) de Zapatero en España y la mayoría de la OTAN. Sin poner ni un solo soldado, pero apoyando "moralmente", se suman gobiernos del barrio, como el de Chile y Colombia.
Pero en este caso, los reproches y las acusaciones no pueden ir sólo en una dirección. No se puede hacer la vista gorda sobre la actitud tomada por los gobiernos de las grandes potencias emergentes, supuestas portavoces de los países menos favorecidos. Tanto Rusia como China tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que podrían haber evitado sin problemas que las Naciones Unidas permitiera una intervención militar en Libia. Pero no lo hicieron. Se abstuvieron a votar, como si no quisieran hacerse cargo de un sí o un no. El orden mundial no cambia si las potencias emergentes, y sobre todo Pekín, insisten en no tomar cartas en asuntos relevantes. Claro, el hecho de que las empresas rusas y chinas hayan sido las que mayores ganancias obtuvieron a partir de la invasión a Irak y Afganistán (en muchos casos aún mayores a las que obtuvieron las empresas norteamericanas) puede haber pesado para que Moscú y Pekín miren para un costado.
Atrás de los dos gigantes emergentes se posicionaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la India y Brasil, que también se abstuvieron a votar en contra a la intervención militar pero que inmediatamente después reclaman que no se bombardeé Libia. Lula dice a los medios del mundo que "estas invasiones sólo ocurren porque la ONU está debilitada. Si la ONU tuviera una representación del siglo XXI y no del siglo XX, en lugar de mandar un avión a bombardear, hubieran enviado al secretario general para conversar". Esta afirmación no está dirigida a condenar los ataques a Libia (repito, Brasil se abstuvo de votar la resolución) sino a sumar argumentos para que Brasil pueda conquistar finalmente su parcela de poder en la ONU y se haga de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. Triste ver a los vecinos norteños hacer eso.
Por otra parte, una de las mayores potencias occidentales que también está ocupando un lugar en el Consejo de Seguridad es Alemania. A muchos podría sorprenderles que Berlín no haya votado a favor de la acción militar en Libia, pero a no confundirse. Son tiempos electorales en Alemania, una muerte de un soldado alemán podría incidir muy negativamente en la imagen del ya debilitado gobierno de la Canciller Ángela Merkel.
Queda por enumerar la posición de la Unión Africana de Naciones que reclamó el fin de la intervención militar y la instalación de una comisión negociadora. Una solución extremadamente pacífica, pero que no tendría cabida con la situación interna libia.
El ALBA, con Hugo Chávez a la cabeza apoya la iniciativa Africana y ha mostrado como ninguna otra nación el apoyo al gobierno de Gaddafi, un líder atornillado al poder, al que no le tembló la mano cuando tuvo que ordenar matar a sus compatriotas. Uno puede ser antiimperialista sin defender a figuras tan terribles como Gaddafi.
Finalmente, la Liga Árabe, que apoyó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, parece decidida a no obstaculizar el avance de las potencias occidentales en el norte de África, siempre y cuando el precio del barril de petróleo (principal producción de la región) siga subiendoa causa del conflicto. Triste, pero cierto.
Por Juan Pablo Méndez
6 comentarios:
Y ya empezaron a aparecer niños muertos de los cuales nadie se hace cargo.
Igual hace falta mucho consumo de memoriol, como cuando en Irak casi la misma coalicion volaba un hospital por error.
Que linda la Onu!
los unicos tableros que conozco son los de basquebol y los de ajedrez, y te digo quien patió el tablero, la ONU, madre consentidora de sus mal hijo EEUU.
Baco Nonda
Si se trata de proteger a los civiles de una masacre y solo eso y se van... estoy de acuerdo
Maria
maría acuña no seas ilusa,aquí también dijeron que entraban a restablecer el orden y se quedaron once años, mataron, torturaron, robaron, etc aparte de fundir el país,y manosearnos permanentemente y horrorisarnos.
Baco
Baco, de donde sos?... si tal vez parezco ilusa, pero nunca pierdo las esperanzas, que alguna vez algun dia, las cosas se hagan por el bien del ser humano en si, no por otro tipo de intereses, sino viendo como esta el mundo, no el planeta tierra, me tendria que suicidar, pues me causa demasiado sufrimiento lo que ocurre a mi alrededor
Maria
Publicar un comentario en la entrada