martes 29 de marzo de 2011

El Rey Vázquez

No existen dudas de que Tabaré Vázquez es una persona sumamente capaz. Tampoco es muy cuestionable la idea de que su presidencia fue mucho mejor que las administraciones que lo precedieron (en muchos aspectos fue mejor por goleada).


También hay que reconocer que el período 2005-2010 coincidió con un contexto económico internacional que más que favoreció la situación del Uruguay, no así en el período 2000-2005. Un tío mío (que en paz descanse Pablo) sostenía que en el ballotage entre Vázquez y Batlle, el primero había jugado a perder la elección, dado que eso favorecería su futura presidencia y a su partido, ya que al ganar la siguiente elección lo haría en una mejor situación económica y por lo tanto con más recursos disponibles.


Para muchos identificados con la izquierda como ideología la presidencia de Vázquez dio golpes duros. Un ejemplo que retorció estómagos fue la venida a Montevideo del presidente más responsable de los mayores genocidios de la historia reciente, George W. Bush. Otro ejemplo particular, más allá si hoy en día es adecuado o no hacerlo, fue cuando se decidió mandar tropas con la ONU a Haití, suceso que tuvo como consecuencia la renuncia de Guillermo Chifflet (referente para muchos del Partido Socialista) a su banca. Chifflet demostró tener una coherencia no muy común en su actuación política, y hace algunas semanas declaraba para Ultimas Noticias “A Vázquez lo respeto, pero no lo votaría”.


Es lógico que muchos de los viejos/as frenteamplistas vean en Vázquez su eterno líder y les cueste aceptar un cambio. Tanto es así que algunos se pusieron a juntar firmas y a firmar para la reelección (idea que Vázquez nunca realmente mandó frenar, siempre alguna firma viene bien). Eso de que cueste el cambio suele pasar cuando a lo largo de varias elecciones se usa el mismo cartel, los mismos cánticos, y las mismas ganas de que Fulano sea presidente. Y si Fulano hace una buena presidencia, ya está, no se cambia la pancarta más nunca.


Algunos hechos puntuales que no han colaborado para querer tener nuevamente al mismo presidente que hace 2 años atrás:


- En el Diario la Diaria del 22/3 se cuenta la primer participación de Vázquez en un comité de base luego de volver a ser un ciudadano más. En esa ocasión dijo que los reclamos al gobierno por parte de la interna hay que hacerlos en forma “orgánica” y no en “competencias mediáticas”. A ver Tabaré, repasemos: ¿que pasó cuando esperaste a que el gobierno de Mujica anunciara que iba a hacer cambios en la política antitabaco para salir en todos lo medios a levantar tu bandera por los pulmones mundiales criticando lo que se iba a hacer? Al final te dieron la razón, vos sabías que la tenías, pero no vengas ahora a hablar de la orgánica del FA. Hasta el actual presidente te pidió por radio algo de compañerismo en esa ocasión.


- En cuanto a la ley de Caducidad, Vázquez ha sostenido recientemente que siempre estuvo en contra y que apoya su anulación. Entonces, ¿por qué siendo presidente no existió ningún apoyo explícito a la papeleta rosada? ¿cuánto pudo haber influido que un presidente con una alta aprobación de la ciudadanía se expresara en ese sentido? Un argumento que se usa como respuesta es que como Presidente no debía inmiscuirse en decisiones de la ciudadanía, pero bien que cuando tuvo que salir a la cancha a dejar claro que para él su sucesor era Astori no tuvo ningún tipo de escrúpulos.


- Otro hecho se puede ver en el documental “Mundialito”, Vázquez aparece como tesorero de un campeonato de fútbol que pretendía ser pan y circo, e influir en un incipiente plebiscito que regularizaba a los militares en el poder. En el gobierno de Vázquez se le negó dar apoyo del MEC a dicho documental, como sí se le dio a muchas otras películas.


- Por último, como ejemplo broche, en el reciente acto de los 40 años del FA estaban Mujica, Lucía, Tabaré y Lili Seregni los cuatro juntos. Ya empieza a parecer chiste como se la explota políticamente a esa mujer mayor. Además hay que recordar que Seregni siempre había optado por Astori más que por Vázquez. Y fue éste último quien en determinado momento lo pasó a retiro. Como cierre, en el acto, cuando terminó de hablar Lula “sólo” faltaba hablar Brovetto, y el compañero Tabaré se retiró atrás de Lula del palacio peñarol, sin esperar a que termine de hablar el presidente de su partido.


El hecho es que con Tabaré Vázquez hay que estar muy agradecidos, pero que su afán de poder se tranquilice, ya que la izquierda uruguaya (y especialmente para los jóvenes) necesita dar una señal (o un hecho mejor dicho) de renovación, y hay con qué hacerlo: Daniel Martinez, Constanza Moreira, Marcos Carámbula, Oscar de los Santos, Raúl Sendic, o el que más guste.


Pd 1: Conste que el texto ni nombra los hombres de confianza de Vázquez, que en ocasiones asustan (Nin Novoa, Esteban Valenti, Gonzalo Fernández, entre otros).


Pd 2: Si usted se siente de izquierda, haga como dice la Vela Puerca: “Colabore para no desaparecer” y reenvíe este texto.

Publicado por: el semanario "Voces": Rafael Renau


jueves 24 de marzo de 2011

Libia y el tablero mundial: Triste, pero Cierto


La resolución tomada la semana pasada por el Consejo de Seguridad de la ONU de intervenir en Libia mediante el cierre del espacio aéreo y de bombardeos supuestamente dirigidos a objetivos militares afines al gobierno de Muammar el-Gaddafi sirve para analizar, una vez más, el mapa geopolítico mundial.

Hay varias cuestiones lamentables en el accionar de las distintas naciones más o menos involucradas en el conflicto libio. Nadie parece aportar lo necesario para dejar atrás la difícil situación que atraviesa este país árabe y africano al mismo tiempo.

Lo primero que surge es preguntarse porqué hoy existe una intervención militar de Naciones Unidas en Libia y hace unas semanas la comunidad internacional observó sin mover un ápice situaciones similares en Egipto y Túnez y que aún observa sin inmutarse situaciones similares en Bahréin y Yemen entre otros.

¿Por qué? La respuesta parece fácil. Libia tiene dos cosas que sus vecinos egipcios y tunecinos parecían no tener: control sobre una importante cantidad de petróleo que abastece a Europa y un líder crítico a los intereses de las potencias de occidente.

Esto lleva a que Francia y el Reino Unido, junto con los Estados Unidos se lancen a derribar a Gaddafi, embanderados bajo la consigna de liberar a un pueblo oprimido durante décadas. El accionar de estas potencias de occidente no sorprende, pero indigna y preocupa. Apenas unos años después de desmantelar Irak y Afganistán, ahora insisten en autoproclamarse como libertadores.

Atrás de París, Londres y Washington, van arrastrados el gobierno (ya es imposible llamarle socialista) de Zapatero en España y la mayoría de la OTAN. Sin poner ni un solo soldado, pero apoyando "moralmente", se suman gobiernos del barrio, como el de Chile y Colombia.

Pero en este caso, los reproches y las acusaciones no pueden ir sólo en una dirección. No se puede hacer la vista gorda sobre la actitud tomada por los gobiernos de las grandes potencias emergentes, supuestas portavoces de los países menos favorecidos. Tanto Rusia como China tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, por lo que podrían haber evitado sin problemas que las Naciones Unidas permitiera una intervención militar en Libia. Pero no lo hicieron. Se abstuvieron a votar, como si no quisieran hacerse cargo de un sí o un no. El orden mundial no cambia si las potencias emergentes, y sobre todo Pekín, insisten en no tomar cartas en asuntos relevantes. Claro, el hecho de que las empresas rusas y chinas hayan sido las que mayores ganancias obtuvieron a partir de la invasión a Irak y Afganistán (en muchos casos aún mayores a las que obtuvieron las empresas norteamericanas) puede haber pesado para que Moscú y Pekín miren para un costado.

Atrás de los dos gigantes emergentes se posicionaron en el Consejo de Seguridad de la ONU la India y Brasil, que también se abstuvieron a votar en contra a la intervención militar pero que inmediatamente después reclaman que no se bombardeé Libia. Lula dice a los medios del mundo que "estas invasiones sólo ocurren porque la ONU está debilitada. Si la ONU tuviera una representación del siglo XXI y no del siglo XX, en lugar de mandar un avión a bombardear, hubieran enviado al secretario general para conversar". Esta afirmación no está dirigida a condenar los ataques a Libia (repito, Brasil se abstuvo de votar la resolución) sino a sumar argumentos para que Brasil pueda conquistar finalmente su parcela de poder en la ONU y se haga de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad. Triste ver a los vecinos norteños hacer eso.

Por otra parte, una de las mayores potencias occidentales que también está ocupando un lugar en el Consejo de Seguridad es Alemania. A muchos podría sorprenderles que Berlín no haya votado a favor de la acción militar en Libia, pero a no confundirse. Son tiempos electorales en Alemania, una muerte de un soldado alemán podría incidir muy negativamente en la imagen del ya debilitado gobierno de la Canciller Ángela Merkel.

Queda por enumerar la posición de la Unión Africana de Naciones que reclamó el fin de la intervención militar y la instalación de una comisión negociadora. Una solución extremadamente pacífica, pero que no tendría cabida con la situación interna libia.

El ALBA, con Hugo Chávez a la cabeza apoya la iniciativa Africana y ha mostrado como ninguna otra nación el apoyo al gobierno de Gaddafi, un líder atornillado al poder, al que no le tembló la mano cuando tuvo que ordenar matar a sus compatriotas. Uno puede ser antiimperialista sin defender a figuras tan terribles como Gaddafi.

Finalmente, la Liga Árabe, que apoyó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, parece decidida a no obstaculizar el avance de las potencias occidentales en el norte de África, siempre y cuando el precio del barril de petróleo (principal producción de la región) siga subiendoa causa del conflicto. Triste, pero cierto.

Por Juan Pablo Méndez

viernes 11 de marzo de 2011

No es culpa de wikileaks


Según la embajada de Estados Unidos, Jorge Vázquez pasó de ser un sospechoso que almacenaba armas iraníes a un confiable “zar antidrogas” que toma “sus responsabilidades con seriedad”.


Los cables, que filtró la organización wikileaks y que publicó el diario El País, señalan que en agosto 2007 el hermano del ex presidente era sospechoso de almacenar armas para los tupamaros y, un año después, en agosto de 2008 , el ex pro secretario de Presidencia ya era un referente en la lucha contra el crimen organizado.

Los documentos que filtró wikileaks en 2010 contienen comentarios e informes enviados desde las distintas sedes diplomáticas de Estados Unidos. Muchos de ellos están basados en charlas informales o simples levantes de la prensa; carecen de rigor y veracidad.

El periodismo debe aportar ese filtro de rigor y verificación, algo que no hizo El País. El 2 de marzo El País tituló: “EE.UU. tuvo a Jorge Vázquez bajo la lupa por informes de que almacenaba armas”. Fue el primer título de la serie de notas sobre los cables secretos. Ningún dato en la misma nota del diario justificaba esa frase sensacionalista. El documento de la embajada decía que había “rumores” y manejaba un dato insólito e inverosímil para cualquier uruguayo informado: Vázquez almacenaba las armas para los tupamaros, con los que no tuvo ni tiene relación ninguna.

Pero lo peor no fue el sensacionalismo sin fundamento, lo peor es que El País tenía en su poder el otro cable, el documento de 2008 en el que el ex embajador de Estados Unidos, Frank Baxter, elogió a Vázquez.

La embajada no le había dado importancia al rumor de 2008, lo había desacreditado y un año después lo calificaba de serio y responsable. El País lo sabía, lo ocultó y lo publicó cuatro días después.

Javier Moreno, director de El País de Madrid (uno de los cinco diarios seleccionados en el mundo para empezar a clasificar la filtración) dijo que “Wikileaks supuso una reivindicación del oficio del periodista y de las habilidades tradicionales de los periodistas: buscar información, analizarla, aportar contexto."

No fue lo que sucedió en Uruguay. Los cables fueron tratados con perfil sensacionalista e incluyeron chusmeríos intrascendentes. El domingo 6, por ejemplo, El País tituló con un increíble y descontextualizado: “Puñaladas por la espalda”.

Tampoco hubo una selección de información relevante. Nos enteramos, por ejemplo, que la embajada de Estados Unidos tenía la certeza de que Reinaldo Gargano era “antiamericano” y “pro Cuba”. Una obviedad para todos los uruguayos.

Wikileaks eligió en principio un grupo selecto: El País de Madrid, The New York Times, Le Monde, The Guardian y Der Spiegel. Luego fue seleccionando otros diarios en el mundo. Era una responsabilidad grande pasar a integrar ese equipo.

El País lo sabía y publicó un editorial el miércoles 2, una suerte de manual de estilo periodístico para tratar el tema: “Nuestro compromiso a la hora de publicar estos documentos es claro. Verificar, corroborar, hablar con los protagonistas, y tratar de dar al lector el encuadre necesario para que los mismos no sean un simple entretenimiento banal...”.

Les salió todo al revés. Lo que publicó El País fue un entretenimiento banal sin rigor alguno.

Y la culpa no es de wikileaks.

(Publicado el: 9 de marzo de 2011 por Joel Rosenberg - http://www.180.com.uy/)